“Ustedes están más sucios que yo”, la amenaza de Celis a un concejal

NARCOTRÁFICO

“Ustedes están más sucios que yo”, la amenaza de Celis a un concejal

La investigación que permitió desarticular a la banda de narcotraficantes liderada por Daniel Tavi Celis sigue sacudiendo el clima político en Paraná. Una conversación entre el propio Celis y el concejal Pablo Hernández aporta indicios sobre un acuerdo político durante el proceso electoral de 2015, ya que el detenido jefe de la organización expone su malestar por supuestos incumplimientos a promesas de campaña. Página Judicial publica el audio completo.

paginajudicial.com

Juan Cruz Varela
De la Redacción de Página Judicial



Tras la detención de Daniel Tavi Celis, líder de una banda de narcotraficantes, y el vendaval político que generó su caída, ahora salieron a la luz escuchas telefónicas que constituyen una prueba importante que maneja la justicia para probar un acuerdo entre el jefe narco y la gestión encabezada por Sergio Varisco.

La investigación que permitió desarticular a la banda liderada por los hermanos Daniel y Miguel Ángel Celis se sostiene, fundamentalmente, en escuchas telefónicas –también se realizaron seguimientos, filmaciones y fotografías– y revela el poder de penetración que tenía la organización en las estructuras municipales, a través de cargos en áreas clave y el uso de recursos públicos para el transporte de la droga.

En una de esas conversaciones –a la que accedió Página Judicial–, se escucha la voz del propio Tavi Celis expresándole al concejal Pablo Hernández (Cambiemos) el malestar que le generan supuestas promesas incumplidas del intendente respecto de la contratación de personas allegadas.

El 2 de junio de 2016, la Revista Análisis publicó un detallado informe donde revelaba cómo Gustavo Barrientos –desde una celda– y Daniel Celis, considerados jefes del narcotráfico, hacían negocios desde estructuras estatales. El periodista Daniel Enz, autor de la nota, expuso un acuerdo político entre Celis y el intendente Varisco, hablaba de un esquema de negocios, las designaciones de personas allegadas al jefe narco en una unidad municipal y exponía al concejal Hernández como articulador de esa relación.

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Esa publicación motivó el llamado de un temeroso Hernández para advertirle a Celis que le habían “pegado un garrotazo” y recomendarle que “lo importante es guardarse y no contestarle nada”.

Pero Celis reaccionó irritado por las supuestas promesas incumplidas:
–Yo estoy re caliente, boludo, estoy re caliente porque con Varisco hicimos un acuerdo; yo no trabajé para él, fue un acuerdo lo que hicimos; porque vos me lo trajiste a mi casa, vos me lo trajiste y el loco no me está cumpliendo con nada, tengo 25 vagos todavía… acordamos por 40 y tengo 25 vagos todavía esperando, boludo…
–Pero los va a ir metiendo, Daniel… –trata de calmarlo Hernández.
–Vos te pensás que le voy a seguir haciendo el aguante, que me deje de joder. Si yo tengo plata para bancar a los vagos, los banco yo de última, no hay problema.
–Yo lo que te estoy diciendo, Daniel, es que el tipo te ensucia, nada más… –insiste el concejal, en referencia a la publicación periodística.
–Pero qué me va a ensuciar, boludo. ¿A mí me va a ensuciar? A mí, no. Vos te estás cuidando vos y lo estás cuidando a Varisco, no me estás cuidando a mí.

La conversación expone la temeridad de Hernández y revela la capacidad de análisis de Celis sobre el impacto que genera la publicación:
–A ver, Daniel, vos sos mi amigo, no me digas eso… te estoy llamando para que no te calentés y te enojás conmigo –intenta calmarlo el concejal.
–Está todo bien, Pablo, pero ya estoy cansado de jugar a las escondidas, todo el mundo sabe quién soy, todo el mundo sabe que colaboré con la campaña de Varisco, todo el mundo sabe que estoy manejando la (unidad municipal) 2, dejame de joder, no me vengas con pelotudeces, boludo…

Entonces sobreviene la amenaza de Celis:
–Ya está, si ellos vinieron a mi casa a buscarme, ya está, ustedes vinieron a buscarme. Yo te dije diez mil veces a vos: no voy a trabajar con Varisco porque me va a cagar, y vos qué me dijiste, qué me dijiste, decimelo en la cara… vos me dijiste: no, no te va a cagar, no te va a cagar. Y me está cagando; él mismo me manda a pegar. ¿Te pensás que soy estúpido? No soy estúpido, hermano, no nací ayer, no tengo lo que tengo por tonto, tengo lo que tengo por vivo, no por tonto. Pero todo bien, viejo, no hay problema, a partir de ahora yo camino solo, hagan lo que quieran…
–Pero no, Daniel –lo interrumpe Hernández.
–Yo tengo herramientas para defenderme… –continúa Celis.
–Daniel, Daniel… –intenta disuadirlo el concejal.
–Herramientas para defenderme, Pablo, de acá a la China, tengo grabaciones, tengo filmaciones, sabés la cantidad de material… así que si lo quiero hacer cagar, de todos lados lo hago cagar, tengo todo en mi mano, así que no me importa lo que hablen, si ustedes están más sucios que yo, ustedes cagan a la gente, yo no, boludo.
–Pero no te enojés conmigo… –insiste el concejal.
–Pero, qué no me voy a enojar, boludo, si me venís con pelotudeces. Ustedes cagan a la gente, yo no; ustedes usan a la gente, yo no… Parece que el poder es lo único que les interesa; a mí no me interesa el poder, yo hago política por otra cosa, no por poder. Si yo quiero poder, lo tengo, lo consigo a mi manera.

El audio de ocho minutos –que se publica adjunto– forma parte de las más de mil horas de escuchas telefónicas que recolectó el juez federal Leandro Ríos durante la investigación contra la banda liderada por los hermanos Celis.